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Correr descalzo: cuarta semana

Tal y como suponía, esta semana solo he salido un día y se me ha hinchado el dedo, que me dolía bastante. Distancia recorrida: 30 metros. Tiempo empleado, 9 segundos. Y vuelta a casa cojeando.

Actualización

De aquí en adelante voy a dejar de hacer una crónica semanal acerca del descalcismo en esta página porque, en realidad, los progresos son lentos y, aunque sean emocionantes para el que los disfruta, pueden ser un auténtico tostón para el que los lee. Aun así, no quiero dejar de escribir acerca de esta experiencia que está siendo reveladora en muchos aspectos y está cambiando mi manera de pensar de un modo insospechado y más profundo de lo que podría imaginar en un principio.

Por eso, a partir de ahora habrá entradas acerca de correr descalzo, sin duda, pero sin una periodicidad concreta y, probablemente, centradas en el hecho de correr y las cosas que se le pasan a uno por la cabeza mientras tanto.

En realidad, espero que sea algo más entretenido, tanto para mí que lo escribo como para vosotros que lo leéis. Además, así no me torturo por el desfase acumulado entre que suceden las cosas y se publican semana a semana.

Recibid un saludo todos vosotros corredores minimalistas, pensadores minimalistas o pensadores a secas. Seguid esta serie de artículos, que espero que os entretengan un poco al menos. Si os inspiran para hacer algo distinto, me sentiré más que pagado.