Todos sabéis que uno de mis objetivos en esta serie de artículos es llevar ciertas herramientas libres y sencillas al mundo de los estudiantes (y profesores) de letras y otras enseñanzas (y profesiones) relacionadas con las humanidades.
Pero el uso de herramientas libres y sencillas, por más libres y sencillas que sean, no deben implicar una mayor carga de trabajo para un resultado similar. Y aunque el uso de HTML se podría considerar como universal en el sentido de que puede visualizarse en cualquier dispositivo, desde luego es poco práctico a la hora de leerlo «en crudo», sin procesar por un navegador. Cuando comenzé esta serie alguien me comentó que efectivamente HTML no era práctico. Haciendo oídos sordos a lo que era un sabio consejo de quien sabía bastante más que yo me adentré en el mar de etiquetas y traté de que me siguiérais por él.
Craso error.
Pero, por fortuna, Markdown viene al rescate. Por dos razones fundamentales:
Solo por estas dos razones, Markdown ya es el candidato idóneo para escribir texto formateado. Es, por sencillo, fácil de aprender, rápido de escribir y fácil de leer. Tengo que reconocer, sin embargo, que me costó centrarme en Markdown en detrimento del todopoderoso Org-mode en Emacs. Pero el hecho de dedicar los artículos a texto y no a organización me ha hecho decantarme por un formato no dependiente de un programa en concreto.
Pero hay una razón más: aunque debe ser exportado (el
archivo .markdown) para lograr un resultado final (al
contrario que HTML, que puede ser visualizado al momento en un
navegador), este resultado final es bastante más flexible. Podrá
ser un archivo ODT para ser abierto por LibreOffice, HTML para
navegadores, LaTeX para ser perfeccionado hasta el infinito, PDF
para producir una salida impresa, ePub o FB2 para libros
electrónicos... En un principio, esta necesidad de exportar el
archivo a un formato diferente fue lo que me llevó a HTML como ya
he comentado, pero en realidad no es un problema y veremos por
qué. Como dije más arriba, el texto es sí es legible y, por lo
tanto, manejable sin exportar; además su compatibilidad con HTML
(más adelante hablaremos de esto) hace que numerosas plataformas
de publicación, como Wordpress, Gitlab o Medium, sean compatibles
con Markdown: puedes pegar el texto en este formato o escribirlo
directamente en sus editores. Pero la razón principal por la que
realmente el asunto de la exportación no es un problema es que
existen numerosas formas de hacerlo. Una puede ser la utilización
de un editor on-line
(como Dillinger,
hackmd.io,
Markua
y otros), los cuales suelen ofrecer directamente esa opción en los
menús. Mi alternativa preferida es
usar Pandoc. Pandoc es libre,
multiplataforma y la herramienta de conversión de formatos más
potente que hayas visto.
Resumiendo: tenemos un formato de texto plano, con las ventajas de compatibilidad y longevidad que conlleva; que tiene una sintaxis muy sencilla que lo hace apto incluso para tomar apuntes; que es útil por sí mismo precisamente por esa sencillez que hace el archivo bruto perfectamente legible; y que además es exportable a diversos formatos finales a través de múltiples herramientas a escoger.
Dicho todo esto, me parece obvio que es sumamente atractivo para ser utilizado en numerosas ocasiones. Por ejemplo, utilizar Markdown es una opción fantástica para tomar apuntes o para producir textos destinados a ser publicados en la web (esta entrada ha sido escrita usando Markdown en el editor Emacs y covertida a html), para producir fácilmente documentos de calidad impresos desde archivos PDF, etc.
Hay un montón de páginas en las que se puede aprender la sintaxis básica orientada a fórmulas matemáticas y documentos científicos, en estas cosas los de ciencias nos dan cien vueltas. Pero en de esta serie de artículos que aquí comienza (recomienza en realidad) nos orientaremos siempre hacia el campo del texto.
Me encanta Markdown, se aprende en 10 minutos y es superpráctico, yo así escribo en el blog. Me sorprende lo de las notas al pie, a mí sí me funcionan! Qué cosas...
Yo¡Qué bien tú por aquí otra vez!
La verdad es que a mí también me está gustando mucho Markdown,
cada vez le veo más posibilidades.
Lo de las notas al pie, me da a mí en la nariz que es un tema
del editor nuevo de Wordpress, porque tampoco se lleva bien con
los saltos de línea que introduce Emacs. Tengo que mirar bien
cómo aprovechar esto de los bloques... o cómo desactivarlos.
¡Gracias por pasarte y comentar!